El futuro de la inclusión financiera comienza con la confianza


Reflexiones de FOCUS: Cumbre Future of CDFIs Unleashed Summit
Recientemente asistí a la Cumbre Future of CDFIs Unleashed Summit (FOCUS), un encuentro de dos días y medio patrocinado por Interledger Foundation en colaboración con las Iniciativas de Ciencia de Datos (DSI) del Atlanta University Center Consortium (AUCC).
A diferencia de muchas conferencias, este encuentro fue intencionalmente pequeño para fomentar una conversación honesta. Dirigido por Casey Diké de Blaze Group y nuestro maravilloso equipo de Programas de Interledger Foundation, el evento reunió a instituciones financieras de desarrollo comunitario (CDFI), líderes de tecnología financiera, educadores y estudiantes universitarios para explorar una pregunta cada vez más importante: ¿cómo construimos sistemas financieros que respondan a las realidades de la economía actual?
Organizaciones como AltCap, Kiva, Washington Area Community Investment Fund (WACIF), Access to Capital for Entrepreneurs (ACE) y Village Micro Fund compartieron sus perspectivas sobre la inclusión financiera, el acceso al capital, el emprendimiento y el desarrollo comunitario.
Durante los dos días y medio, analizamos preguntas difíciles pero necesarias:
- ¿Cómo podrían los enfoques tradicionales de los servicios financieros pasar por alto las realidades de las comunidades a las que pretenden atender?
- ¿Dónde están las brechas entre lo que la tecnología hace posible y lo que las instituciones realmente están implementando?
- ¿Cómo pueden las asociaciones priorizar los resultados para las comunidades y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad a largo plazo?
Los debates sobre la confianza, la educación financiera, los pagos instantáneos y la infraestructura digital volvieron una y otra vez al mismo desafío: ¿cómo construimos sistemas a los que las personas no solo tengan acceso, sino en los que realmente quieran participar?

Confianza y oportunidades

La recepción de bienvenida del miércoles por la noche contó con la participación de dos estudiantes de Spelman College y Morehouse College, ambas instituciones parte del AUCC, beneficiario de la subvención NextGen de Interledger Foundation. Los estudiantes, Dallas Cook y Alexandra Pate, compartieron una perspectiva tan auténtica como relevante, que marcó el tono de las conversaciones de los días siguientes.
Una de las preguntas planteadas durante el panel me acompañó durante todo el encuentro: ¿las personas se sienten más seguras conservando su dinero que depositándolo en una institución financiera?
Nunca se me había ocurrido pensar en eso mientras crecía.
Cuando estaba en la universidad, simplemente abrí una cuenta bancaria en el mismo banco que mis padres. Nunca me cuestioné si realmente confiaba en la institución y, en términos generales, tenía efectivo, no contaba con activos digitales y definitivamente no tenía tarjeta de crédito.
La generación de hoy es diferente. La era digital ha facilitado más que nunca el acceso al dinero, al comercio electrónico y a las plataformas de contenido. Y, aun así, las generaciones más jóvenes muestran un marcado escepticismo. Los estudiantes del panel dejaron esto claro al compartir que ya habían experimentado estafas y fraudes digitales. Esto dio lugar a la pregunta que todos nos hacemos, sin importar la edad: ¿cómo protegemos nuestro dinero?
La desconfianza en los sistemas financieros es el resultado de generaciones de opacidad, exclusión, lenguaje inaccesible y sistemas que a menudo parecen desconectados de las realidades de las personas a las que dicen servir. En realidad, el acceso sin confianza suele no llevar a ninguna parte. Sin confianza en el sistema financiero, no hay movimiento de dinero, ni participación. Y sin participación, no hay oportunidades.
La próxima generación: los tiempos están cambiando
A medida que avanzaban las conversaciones durante FOCUS, era imposible ignorar que la economía ha cambiado de maneras a las que las instituciones (e incluso las regulaciones) todavía no han logrado adaptarse.
La realidad actual es radicalmente diferente de la que existía hace apenas veinte años. La era digital ha impulsado el auge de la economía de los creadores y de la economía gig (trabajos por encargo), lo que representa un cambio fundamental en la fuerza laboral mundial. Lo que antes eran proyectos paralelos se están convirtiendo en negocios legítimos que generan millones de dólares, lo que abre nuevas oportunidades para el emprendimiento y la creación de riqueza.
Estudiantes, creadores, emprendedores, trabajadores independientes y propietarios de pequeñas empresas participan en una economía en la que los ingresos son cada vez más digitales, flexibles y, con frecuencia, impredecibles.
Una persona puede recibir un pago importante una semana y tener dificultades económicas al mes siguiente. Un creador puede tener ingresos anuales considerables y, aun así, parecer financieramente inestable sobre el papel. Un profesional independiente puede tener ingresos sólidos, pero quedar fuera de los requisitos de préstamo establecidos para trabajadores con empleo tradicional.
Estas personas pueden ser consideradas de mayor riesgo en materia de préstamos y créditos, a pesar de representar uno de los segmentos de más rápido crecimiento de la economía. Se prevé que la economía de los creadores alcance por sí sola los $1,35 billones de dólares para 2033 (Forbes). Esto no es una tendencia, sino un ecosistema completamente nuevo que a menudo puede quedar fuera de las estructuras y los supuestos de la banca tradicional.
La forma en que los sistemas financieros atienden a este nuevo tipo de cliente adquiere aún más relevancia cuando se analiza junto con lo que los economistas denominan la gran transferencia de riqueza. En las próximas décadas, billones de dólares pasarán de las generaciones mayores a las más jóvenes. Este cambio está obligando a las instituciones a considerar las implicaciones para la transferencia de riqueza, la retención de activos y una generación que es completamente diferente a la anterior.
Según un estudio de Bank of America Private Bank, los inversionistas más jóvenes son mucho más propensos a considerar el desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG) de una empresa al tomar decisiones de inversión. También es más probable que diversifiquen y busquen activos digitales e inversiones alternativas. Esto subraya el cambio no solo en la tecnología, sino también en los valores.
La generación Z y la generación Alfa son nativas digitales, están muy bien informadas y son más conscientes que nunca de las fallas sistémicas y de las preocupaciones relacionadas con la seguridad digital. No solo se preguntan si una institución puede custodiar su dinero. Se preguntan si esa institución supera los estándares básicos y refleja verdaderamente valores como la confianza, la transparencia y la rendición de cuentas.
Si la forma en que las personas ganan dinero ha cambiado, ¿no deberían evolucionar también los sistemas diseñados para apoyarlas?

Jessica Washington, Investigación de Pagos, Banco de la Reserva Federal de Atlanta
Uno de los temas más interesantes que surgieron durante FOCUS fue que la infraestructura financiera está comenzando a adaptarse a las realidades de una economía digital. Los consumidores esperan que el dinero se mueva a la velocidad de Internet. Esperan información en tiempo real, comunicación en tiempo real y pagos en tiempo real.
Aquí en los Estados Unidos, iniciativas como FedNow representan un cambio importante, ya que permiten a las instituciones financieras mover dinero al instante. Al mismo tiempo, legislaciones recientes, como la Ley GENIUS y la propuesta de la Ley CLARITY, demuestran que los activos digitales, las stablecoins y las nuevas formas de infraestructura financiera se están convirtiendo en parte del ecosistema financiero más amplio. La Ley GENIUS es una ley federal de los Estados Unidos aprobada en 2025 que establece el primer marco normativo para las stablecoins de pago, y la Ley CLARITY está diseñada para establecer un marco normativo definitivo para los activos digitales.
Ya sea que se trate de una entidad de crédito comunitaria, una cooperativa de crédito regional, una startup de tecnología financiera o una de las instituciones financieras más grandes del país, esta es una oportunidad importante para participar de manera significativa.
A medida que la tecnología y las regulaciones evolucionen, ayudar a las personas a comprender cómo funcionan los sistemas financieros y cómo participar en ellos con confianza cerrará la brecha entre la confianza y las oportunidades. La alfabetización financiera y la educación financiera son pilares fundamentales en el camino hacia la salud financiera.
¿Qué nos depara el futuro?

FOCUS no fue solo una conferencia más, sino un espacio donde la colaboración y la reflexión honesta fueron la base de lo que viene.

La exclusión financiera no siempre es visible. No siempre se trata de alguien que está completamente fuera del sistema bancario. A veces se trata de personas que técnicamente tienen acceso a los servicios financieros, pero no se sienten respaldadas, informadas, protegidas ni comprendidas.
Las personas quieren saber que las instituciones financieras entienden sus realidades y sus objetivos. Quieren transparencia, educación y herramientas que reflejen cómo ganan, ahorran y mueven su dinero hoy (no hace veinte años). Este es un pilar fundamental de la confianza.
La oportunidad que tenemos por delante está en manos de las instituciones capaces de combinar herramientas modernas con comprensión humana y diseños abiertos. FOCUS fue una representación sólida de las organizaciones comprometidas a repensar y remodelar la forma en que hacen negocios y prestan servicios a la comunidad.
Cada institución participante recibió USD 20 000 de financiamiento para continuar explorando y desarrollando ideas después del evento.
“Una de las habilidades más poderosas para impulsar la transformación digital de las instituciones financieras es la capacidad de escuchar. Debemos escuchar a las comunidades y a las instituciones que las atienden. Cuando escuchamos mejor, descubrimos el siguiente paso hacia un crecimiento significativo”.
– Casey Diké, Blaze Group



Gracias a las organizaciones participantes:
AltCap es una institución financiera de desarrollo comunitario (CDFI) comprometida a aumentar el acceso al capital para pequeñas empresas y emprendedores en comunidades desatendidas.
Kiva es una organización global sin fines de lucro que amplía el acceso financiero para ayudar a las comunidades desatendidas a prosperar. A través de su innovadora plataforma de préstamos, Kiva permite que personas y pequeñas empresas accedan a capital mediante préstamos financiados colectivamente e impulsados por la comunidad.
El Washington Area Community Investment Fund (WACIF) es una CDFI dedicada a promover la equidad y las oportunidades económicas en la región de Washington, D. C.
Access to Capital for Entrepreneurs (ACE) es una CDFI que proporciona capital, asesoramiento y conexiones para ayudar a las pequeñas empresas a crecer y tener éxito. Al servicio de los emprendedores de todo el sudeste.
Village Micro Fund es una organización sin fines de lucro centrada en ampliar el acceso al capital para emprendedores desatendidos a través de micropréstamos y apoyo financiero basado en la comunidad.
La Iniciativa de Ciencia de Datos del Atlanta University Center Consortium (AUCC DSI) promueve la educación en ciencia de datos y el desarrollo de la fuerza laboral en las universidades históricamente afroamericanas.

